Las Placas Tectónicas y Su Relación con los Terremotos
Imagínate que la Tierra es como una pelota con una cáscara quebrada en pedazos gigantes. Esos pedazos son las placas tectónicas, enormes fragmentos de roca sólida llamada litosfera que "flotan" sobre una capa más blanda del interior terrestre llamada manto.
Estas placas nunca están quietas; se mueven constantemente, aunque muy lentamente. Cuando dos placas se rozan o chocan entre sí, se crea fricción (como cuando frotas tus manos). Esta fricción acumula energía durante años o incluso siglos.
El problema surge cuando toda esa energía acumulada se libera de golpe. Cuando esto pasa, ¡BOOM! Se produce un terremoto o sismo. Es como si la Tierra estuviera liberando toda la tensión de una vez, haciendo temblar todo lo que está en la superficie.
¡Dato curioso! Los límites entre placas son como las "costuras" de nuestro planeta y ahí es donde ocurren la mayoría de los terremotos. Por eso países como México, que está cerca de varios límites de placas, experimentan más actividad sísmica.
Los científicos estudian estos movimientos para predecir dónde pueden ocurrir terremotos y ayudar a construir edificios más seguros. Gracias a la tecnología moderna, pueden monitorear la actividad de las placas y advertir a las poblaciones sobre posibles riesgos sísmicos.