Contexto Histórico y Desarrollo Teórico
La sexualidad infantil, un concepto controversial para la época, ganó aceptación científica con trabajos como los de Albert Moll, quien en 1897 escribió sobre el amor del niño hacia el padre del sexo opuesto, anticipando el famoso complejo de Edipo de Freud. Estos estudios hicieron que el sexo se convirtiera en un factor humano básico y un tema central del psicoanálisis freudiano.
El psicoanálisis se desarrolló en Viena, Austria, a finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con el surgimiento del conductismo y el funcionalismo. Esta época estuvo marcada por profundos cambios sociales, científicos y culturales en Europa, incluyendo un cuestionamiento creciente de las normas victorianas, especialmente en temas de sexualidad. Mientras la sociedad mantenía un estricto moralismo público, Europa experimentaba un despertar en el estudio científico de la sexualidad.
Freud y otros psicoanalistas desafiaron las normas sociales al sugerir que muchos problemas psicológicos estaban relacionados con la represión de deseos sexuales naturales. Esta postura fue revolucionaria y enfrentó considerable resistencia, pero también encontró terreno fértil en una época donde la psicología comenzaba a establecerse como ciencia formal.
La filosofía mecanicista de la época respaldaba la idea determinista del psicoanálisis, que propone que el contenido inconsciente de la mente determina nuestra conducta. Esto diferenciaba al psicoanálisis del enfoque predominantemente conductista, permitiéndole posicionarse como una alternativa válida para explorar los procesos mentales internos que otros enfoques ignoraban.
🧠 El psicoanálisis surgió en un momento histórico perfecto: mientras el conductismo dominaba la psicología experimental, Freud abrió una ventana al mundo interno de la mente que la ciencia de su época no estaba explorando.