Vías de Administración de Fármacos
Cuando vas al doctor y te receta un medicamento, él decide cómo debes tomarlo según qué tan rápido necesites que haga efecto. Existen dos grandes categorías: vías enterales (que pasan por tu sistema digestivo) y vías parenterales (que evitan el estómago completamente).
Las vías enterales incluyen la forma más común que conoces: tomar pastillas o jarabes por la boca. Esta vía oral es súper práctica y barata, pero tiene un inconveniente: el medicamento tarda más en hacer efecto porque debe pasar por tu estómago. La comida y el pH de tu estómago pueden afectar qué tanto se absorbe.
También existe la vía sublingual, donde pones el medicamento debajo de la lengua. ¿Has visto cuando alguien con problemas del corazón se pone una pastillita bajo la lengua? Esa es nitroglicerina que se absorbe súper rápido. La vía rectal con supositorios es útil cuando alguien está vomitando o inconsciente.
Las vías parenterales son todas las inyecciones que probablemente conoces. La intravenosa (IV) va directo a la vena y actúa al instante - por eso la usan en emergencias. La intramuscular (IM) es la típica vacuna en el brazo, mientras que la subcutánea va bajo la piel como la insulina para diabéticos.
Dato curioso: La vía intravenosa es la única que garantiza que el 100% del medicamento llegue a tu sangre, mientras que por vía oral puede ser solo el 60-80%.
Otras vías incluyen la tópica (cremas y parches en la piel), inhalatoria (como los inhaladores para el asma), y vías localizadas como gotas para los ojos u oídos. Cada una tiene su propósito específico según lo que necesites tratar.