Estructura del Sistema Esquelético
Tu esqueleto se divide en dos partes principales que trabajan en equipo. El esqueleto axial incluye tu cabeza, cuello y tronco (básicamente tu "centro"), mientras que el esqueleto apendicular está formado por brazos, piernas y las cinturas que los conectan al tronco.
El cartílago es ese tejido semirrígido que necesitas donde tu cuerpo requiere flexibilidad, como donde las costillas se conectan al esternón. Es súper liso para que tus articulaciones se muevan sin fricción, pero no tiene vasos sanguíneos, así que se nutre por difusión.
Cuando eras bebé, tus huesos eran súper blandos porque tenías más cartílago que hueso. Conforme creciste, ese cartílago se fue convirtiendo en hueso, que es un tejido vivo y especializado.
¡Increíble pero cierto! Tus huesos no solo te sostienen: también guardan calcio como una alcancía y producen células sanguíneas nuevas en su médula.
Los huesos te dan soporte, protegen órganos vitales como tu corazón, actúan como palancas para el movimiento, almacenan sales de calcio y producen células sanguíneas. El periostio cubre los huesos como una funda protectora y ayuda en la curación de fracturas.