Las 4 Fases del Proceso de Cicatrización
¿Alguna vez te has preguntado qué pasa exactamente cuando te cortas o te raspas? Tu cuerpo inmediatamente pone en marcha un proceso de cicatrización súper eficiente que trabaja las 24 horas para reparar el daño.
La hemostasia es la primera fase y comienza al instante después de la lesión. Su trabajo principal es detener la hemorragia activando el sistema de coagulación de la sangre, que funciona como un dique natural para bloquear la pérdida de sangre.
Después viene la fase de inflamación (también llamada defensiva), donde tu cuerpo se enfoca en destruir bacterias y eliminar todos los residuos de la herida. Esta etapa prepara el terreno para que el nuevo tejido pueda crecer sin problemas.
La proliferación es cuando realmente empieza la regeneración del tejido. Esta fase tiene tres etapas súper importantes: regenerar el tejido dañado, contraer los márgenes de la herida para cerrarla, y cubrirla completamente (epitelización). Durante este proceso, verás aparecer ese tejido de granulación de color rojo intenso y brillante.
Finalmente, la maduración es cuando el nuevo tejido gana fuerza y flexibilidad poco a poco. Las fibras de colágeno se reorganizan como un equipo de construcción perfeccionando su trabajo, aunque la fuerza máxima solo llega al 80% de la resistencia original.
¡Dato curioso! Aunque tu cuerpo hace un trabajo increíble reparándose, una cicatriz nunca recupera el 100% de la fuerza del tejido original, pero el 80% es más que suficiente para funcionar perfectamente.