Parásitos: Los Invasores Oportunistas
Los parásitos son organismos que viven a expensas de un huésped, obteniendo beneficios mientras causan daño. Pueden ser unicelulares (protozoos) o multicelulares (helmintos), y han evolucionado para explotar eficientemente a sus hospederos.
Estructuralmente, los parásitos presentan características adaptadas a su estilo de vida. Su membrana participa en procesos de movilización, nutrición y excreción. El protoplasma contiene gránulos con nutrientes y estructuras de motilidad. El glucocáliz es una capa extracelular crucial para relacionarse con el hospedero, participando en el reconocimiento, fijación y evasión de la respuesta inmune.
Los helmintos son parásitos multicelulares grandes, observables a simple vista en su etapa adulta. Incluyen nematodos (gusanos cilíndricos), trematodos y céstodos (gusanos planos). Suelen transmitirse por ingestión de huevos o larvas y pueden infectar a diversos animales, no solo humanos.
🧠 Un concepto clave: Los parásitos son principalmente heterótrofos anaerobios (excepto los intestinales) y obtienen nutrientes mediante procesos como pinocitosis, fagocitosis o difusión simple, adaptados perfectamente a vivir dentro de sus hospederos.
Para detectar parásitos utilizamos microscopía para observar quistes, trofozoítos o huevos en muestras biológicas, técnicas de tinción específicas como Ziehl-Neelsen modificada, pruebas inmunológicas para detectar anticuerpos o antígenos, técnicas moleculares como PCR, y en algunos casos, biopsias de tejidos afectados.