De la transmisión al huésped susceptible
El modo de transmisión es cómo el agente patógeno se mueve desde el reservorio hasta el huésped susceptible. Puede ocurrir por contacto directo (contacto físico), contacto indirecto (objetos o superficies contaminadas), gotas respiratorias (saliva) o vectores (como mosquitos). También existe la transmisión vertical, que ocurre durante el embarazo, parto o lactancia.
La puerta de entrada es el punto por donde el agente patógeno ingresa al nuevo huésped. Las más comunes son las vías respiratorias (boca, nariz), mucosas orales (boca, garganta), piel a través de heridas abiertas, o mucosas digestivas (por alimentos o agua contaminada). Entender estas puertas nos ayuda a crear barreras efectivas contra las infecciones.
El huésped susceptible es la persona o ser vivo que no tiene inmunidad o defensas suficientes contra el agente patógeno. Los grupos más vulnerables suelen ser niños pequeños, personas ancianas, personas inmunodeprimidas, no vacunadas o mujeres embarazadas. Su estado inmunológico, factores de riesgo y edad son características que determinan su susceptibilidad.
🛡️ Consejo práctico: Puedes protegerte interrumpiendo la cadena epidemiológica de varias formas: vacunándote (fortaleces tu inmunidad), lavándote las manos (eliminas agentes en tránsito), usando mascarilla (bloqueas puertas de entrada y salida) o evitando el contacto con personas enfermas (te alejas del reservorio).