Músculos Linguales y sus Funciones
Los músculos de la lengua trabajan con extraordinaria coordinación para realizar movimientos complejos durante el habla, la masticación y la deglución. Cada músculo tiene una función específica:
El geniogloso es el músculo en forma de abanico que constituye la mayor parte del volumen lingual. Se origina en la espina mentoniana de la mandíbula y se inserta en todo el dorso de la lengua. Su contracción bilateral crea un surco longitudinal y deprime la lengua, mientras que su parte posterior la proyecta hacia adelante.
El hiogloso es un músculo delgado y cuadrilátero que se origina en el hueso hioides y se inserta en las caras inferiores laterales de la lengua. Su función principal es deprimir la lengua y ayudar a retraerla durante la deglución.
El estilogloso es un músculo triangular corto que se origina en el proceso estiloides y el ligamento estilohioideo, insertándose en los lados posteriores de la lengua. Actúa retrayendo la lengua y elevando sus bordes, colaborando con el geniogloso para formar un canal central durante la deglución.
Los músculos longitudinales superior e inferior son responsables de enrollar la lengua verticalmente y acortarla. El músculo transverso la estrecha y alarga, mientras que el músculo vertical aplana y ensancha la lengua.
🔍 La extraordinaria movilidad de la lengua se debe a su composición casi exclusivamente muscular sin huesos internos, lo que permite adaptarse a diferentes formas durante el habla y la alimentación. Esta característica hace que la lengua sea uno de los órganos más versátiles del cuerpo humano.