La Materia y Sus Interacciones: Combustión y Energía
¿Sabías que cada vez que enciendes un encendedor estás creando una reacción de combustión? Es un proceso súper común donde una sustancia (el combustible) se combina con oxígeno para liberar calor, luz y formar nuevos productos como dióxido de carbono y agua.
Para que ocurra combustión necesitas dos ingredientes clave: un combustible y un comburente. El combustible es cualquier sustancia que puede "quemarse" para liberar energía - piensa en la gasolina de los autos, el gas de tu cocina, o incluso la madera. Pueden ser sólidos, líquidos o gases, y se dividen en combustibles fósiles (petróleo, carbón) y biocombustibles (madera, etanol).
El comburente es lo que permite que la combustión suceda - casi siempre es el oxígeno del aire que respiras. Sin oxígeno, no hay fuego. Por eso cuando quieres apagar una vela, la tapas: le quitas el oxígeno.
Dato curioso: En la combustión completa obtienes CO₂ y agua, pero en la incompleta (cuando no hay suficiente oxígeno) se forma monóxido de carbono y hollín - ¡por eso es importante tener buena ventilación!
La combustión siempre libera energía en forma de calor y luz. Este calor es energía que se transfiere entre objetos con diferentes temperaturas, y puede moverse de tres formas: por conducción (como una cuchara caliente), convección (aire caliente que sube) y radiación (como el Sol calentando la Tierra).