Identificación del Problema
Identificar claramente el problema que queremos resolver es fundamental para cualquier investigación. Los problemas pueden surgir en diversos ámbitos: social, ambiental, económico, ético, médico, matemático o físico, entre otros.
Un problema bien definido nos guía durante todo el proceso de investigación. Por ejemplo, un problema contable podría ser adaptar un sistema de contabilidad a una nueva ley, mientras que un problema veterinario podría ser encontrar una vacuna contra una epidemia que afecta al ganado.
La formulación adecuada del problema nos ayuda a enfocar nuestros esfuerzos y recursos en la dirección correcta. Sin esta claridad inicial, podríamos perder tiempo valioso investigando aspectos irrelevantes.
💡 Consejo útil: Formular el problema como una pregunta concreta te ayudará a enfocarte mejor. Por ejemplo: "¿Cómo podemos reducir el consumo de plástico en nuestra escuela?"