EPOC y Comorbilidades
La EPOC frecuentemente coexiste con otras enfermedades que pueden tener un impacto significativo en el curso de la enfermedad. Estas comorbilidades deben abordarse según las guías estándar, independientemente de la presencia de EPOC.
Comorbilidades Frecuentes
Enfermedades cardiovasculares: Son comorbilidades comunes e importantes en la EPOC. Los pacientes con EPOC tienen mayor riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, arritmias y enfermedad vascular periférica.
Cáncer de pulmón: Es una causa frecuente de mortalidad en pacientes con EPOC. Se recomienda una tomografía computarizada de dosis baja anual para la detección del cáncer de pulmón en pacientes con EPOC por tabaquismo, siguiendo las recomendaciones para la población general.
Osteoporosis: Esta condición está frecuentemente infradiagnosticada en la EPOC y se asocia con un peor estado de salud y pronóstico. Factores como la inactividad física, bajo peso corporal, tabaquismo y uso de corticosteroides contribuyen a su desarrollo.
Depresión y ansiedad: Afectan significativamente la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes con EPOC, aumentando el riesgo de exacerbaciones y hospitalizaciones. Su detección y tratamiento oportuno mejoran los resultados clínicos.
Reflujo gastroesofágico (ERGE): Se asocia con mayor riesgo de exacerbaciones y peor estado de salud en pacientes con EPOC. Su manejo adecuado puede reducir las exacerbaciones.
COVID-19 y EPOC
Durante la pandemia de COVID-19, es importante considerar:
- Los pacientes con EPOC que presenten cambios en síntomas respiratorios o fiebre deben someterse a pruebas para detectar posible infección por SARS-CoV-2.
- Deben continuar tomando sus medicamentos respiratorios inhalados según lo indicado.
- La espirometría debe restringirse a casos urgentes durante periodos de alta prevalencia de COVID-19.
- Se recomienda vacunación contra COVID-19 según las directrices nacionales.
Para el manejo óptimo de la multimorbilidad, es fundamental simplificar los tratamientos y minimizar la polifarmacia, asegurando que el paciente comprenda su plan terapéutico y pueda cumplirlo adecuadamente.
En pacientes con múltiples comorbilidades, es esencial coordinar la atención entre los diferentes especialistas involucrados y mantener una comunicación clara con el paciente sobre los objetivos terapéuticos, priorizando las intervenciones que ofrezcan mayor beneficio con menor riesgo.